Tomado de una explicación dada por Stephen Perks acerca de las comunidades apostólicas.
Hace varios meses, se presentó un argumento a favor del establecimiento de una Regla Apostólica Bíblica. En respaldo a esta propuesta, el apóstol Pablo utilizó el término “Kanon” en tres textos apostólicos clave. Dentro de Filipenses 3:11-17, delineó su objetivo como un “Skopos” e identificó esto como un “Kanon“, una regla o vara de medir que guía sus aspiraciones espirituales. Además, en 2 Corintios 10:13-16, Pablo instituyó la regla de abstenerse de construir sobre el fundamento de otro hombre, constituyendo su REGLA APOSTÓLICA PARA SU TAREA APOSTÓLICA EN LA FRONTERA O PIONERA. La importancia de la Cruz se subrayó como su camino glorioso: El Camino de la Cruz, resumido de manera sucinta en Gálatas 6.
Gálatas 6 sirve para consolidar la esencia de esta regla, enfatizando la tríada del OBJETIVO, EL TRABAJO y EL CAMINO (Gálatas 6:16: “Y a todos los que anden conforme a esta regla, paz y misericordia sea a ellos y al Israel de Dios.“). Esta amalgama se denomina el Kanon de la Cruz, ofreciendo una sinopsis sucinta de gran parte de la espiritualidad y misión apostólica pionera. La interacción del OBJETIVO, EL TRABAJO y EL CAMINO no se considera un abuso de la escritura; en cambio, funciona como un resumen carismático de la misión colectiva y llamado de una sodalidad de misión específica.
Los críticos pueden cuestionar si tal interpretación es demasiado específica o distorsiona el contexto más amplio de la escritura. Sin embargo, es esencial reconocer el peligro de mantener una excesiva generalidad dentro de una Comunidad Apostólica. Sin una comprensión clara de la carisma y énfasis fundacionales, la esencia de la misión puede volverse elusiva. Cada misión posee una carisma fundacional y énfasis únicos, y descuidar estos matices implica diluir la identidad distintiva de la Comunidad Apostólica.
En este contexto, cobra relevancia el concepto de “diferencias de administraciones” (2 Corintios 12:5). Reconociendo variaciones en las administraciones, la escritura subraya la unidad bajo el mismo Señor. Este principio respalda la idea de que diferentes misiones dentro de la Comunidad Apostólica pueden tener diversas administraciones sin comprometer la unidad esencial bajo un propósito común.